FUNDADOR

Padre Pablo Manna, fundador de la PUM

El 16 de enero de 1872, en Avellino, nace Pablo Manna, quinto hijo de Vicente y de Lorenza Ruggeri. En 1874, al fallecer su madre Lorenza, Pablo es enviado a Nápoles con sus tíos. 
Ingresa, en una joven Congregación de origen alemán y es enviado a Roma para cursar estudios filosóficos y teológicos, la cual deja cuatro años más tarde, y entra en el Instituto Misiones Extranjeras de Milán. Pablo se prepara con seriedad y pasión al sacerdocio misionero. El 19 de mayo de 1894 a la edad de 22 años, es ordenado Sacerdote en el Duomo de Milán. El Padre Pablo parte hacia Birmania (Myanmar) el 3 de octubre de 1895 y pasa allí dos años, alternando el estudio de las lenguas y de la cultura del pueblo con el trabajo apostólico y misionero.

Su salud se resiente debido a la gran actividad y especialmente a la malaria que le afecta repetidamente. Desgraciadamente y al cabo de seis años debe regresar a Italia por primera vez y en pocos años debe volver a Italia tres veces más, hasta que, el 4 de julio de 1907, tiene que hacerlo del todo.  Al P. Manna se le confía la redacción de la revista “Le Missioni Cattoliche”. 

Comienza así una actividad que caracterizará su vida: la animación misionera y vocacional, realizada sobre todo a través de la prensa y posteriormente a través de la fundación de la Unión Misionera del Clero. 

En 1916, en efecto, juntamente con Monseñor  Guido María Conforti, fundador de las Misiones Javerianas y Obispo de Parma, presenta al Papa Benedicto XV el proyecto de la Unión Misionera del Clero, con la intención de difundir el espíritu misionero entre los Obispos, Sacerdotes y personas Consagradas, consiguiendo despertar el apoyo más entusiasta.

Al comienzo de los años veinte, un nuevo campo de trabajo se abre al dinámico misionero P Manna: la apertura y la dirección en Ducenta (Campania) del Seminario Meridional para las Misiones Extranjeras. Es la realización de un sueño que había acariciado durante más de veinte años, es decir, poner en marcha una obra vocacional misionera en el Sur de Italia.

En 1924, el Instituto Misiones Extranjeras de Milán celebra su primer Capítulo General y el P. Manna es elegido Superior General. Este hecho encierra para el Instituto un significado especial porque supone el comienzo de un proceso que desembocará en el nacimiento del P.I.M.E. (Pontificio Instituto Misiones Extranjeras), uniendo los dos Seminarios misioneros de Milán y Roma. Precedentemente estaban presididos simplemente por un director que dependía en todo de Propaganda Fide. 

Durante su mandato de diez años, el P. Manna contribuye a la redacción de las nuevas Constituciones, abre las puertas del Instituto a la acogida de los hermanos Laicos, aumenta el número de las casas en toda Italia para el reclutamiento y la formación de los aspirantes a las misiones. Emprende un largo y complejo viaje a todas las fundaciones misioneras fuera de Italia.

Antes de fallecer escribió: "sólo cuando el clero asuma como tarea de suma importancia y de manera permanente en su pastoral ordinaria la educación misionera de los fieles, sólo entonces la Iglesia será totalmente fiel al mensaje de Cristo y a su exigencia de llevar su Evangelio hasta los confines de la tierra y hasta lo más profundo de cada corazón".
El P. Manna muere en Nápoles el 15 de septiembre de 1952 a la edad de 80 años.

El 23 de junio de 1961, sus restos mortales son llevados a “su” Seminario en Trentolla, Ducenta y fue Beatificado por S.S. Juan Pablo II el domingo 4 de noviembre del 2001.

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