¿QUÉ SON LAS OMP?

Somos una institución de la Iglesia universal y de cada Iglesia particular, surgidas con el objetivo de apoyar la actividad misionera en las regiones y ámbitos no cristianos.

Tienen la finalidad de alentar la conciencia misionera del Pueblo de Dios, así como de favorecer la cooperación entre las Iglesias por medio de la oración, el recíproco intercambio de vocaciones misioneras y la ayuda material de las comunidades cristianas en favor de los más necesitados.

Su objetivo principal es ayudar a la primera evangelización, sin excluir la colaboración en la promoción integral de los pueblos en desarrollo.

Realizan su tarea a través de sus Direcciones Diocesanas y de los Institutos Misioneros, nacidos prioritariamente para servir al anuncio de la Buena Noticia en el mundo.

Vinculadas al Sumo Pontífice como principio visible de la unidad y universalidad de la Iglesia, y a su disposición para cumplir el mandato misionero, a la vez que son Obras del Papa, lo son del Colegio de los Obispos y de todo el Pueblo de Dios.

Dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que se encarga de atender las necesidades misioneras de la Iglesia: proveer personal eva ngelizador, ayudar a las Iglesias jóvenes, fomentar el espíritu misionero en la Iglesia universal y recabar los medios necesarios para llevar adelante la tarea misionera.

Las Obras Misionales Pontificias son cuatro, pero constituyen un solo organismo. Cada una es una rama de un único árbol. Ellas ocupan el puesto central en la cooperación misionera ya que cada una abraza un campo concreto y fundamental en la animación misionera. Con ellas se pretende desertar, avivar, mantener y formar el espíritu misionero en todo el pueblo de Dios.

Son Obras... Porque no son actividades transitorias, apoyan los territorios de misión y son importantes para la educación y maduración en la fe.

Son Pontificias... Porque son apoyadas, estimuladas y alentadas por el Papa.

Son Misionales... Porque su principal objetivo es despertar, avivar, mantener y sostener en todo el Pueblo de Dios su espíritu y dimensión misionera.

En Colombia

Desde que en Colombia existe la Propagación de la Fe alrededor de 1927; el referente histórico para conocer el impulso misionero es el I Congreso Misionero de Colombia, en el cual, en una de las conclusiones se resaltó la necesidad de la instauración de las Obras Misionales Pontificias las cuales son: Propagación de la fe, Infancia Misionera, Obra de San Pedro Apóstol y Pontificia Unión Misional. Cada una desde la perspectiva de sectores específicos de nuestra Iglesia, inducen a vivir la experiencia de la misión en nuestra vida como cristianos y desde entonces en nuestro país.

Este despertar del espíritu misionero, se dio gracias a la motivación de muchas personas quienes inspiradas por el Espíritu Santo trabajaron incansablemente para ello. En primer lugar tenemos al Padre Mathurín Jehanno, un sacerdote de origen Francés, quien con su dinamismo misionero después de vivir arduas experiencias a lo largo de nuestro país se convirtió en el primer director de la Propagación de la Fe y gracias a él fue fundada la Revista de Misiones, aún hoy vigente, constituida como órgano oficial de difusión de las OMP de Colombia.

En segundo lugar tenemos a una misionera; la Madre Laura, está religiosa nacida en Jericó, Antioquia, quien se convirtió en un símbolo misionero, pues con su fascinante vida de trabajo con los indígenas nos dio testimonio de la presencia del amor de Jesús entre nosotros. Propuso el primer congreso misionero con la esperanza de que los misioneros reunidos en Bogotá trabajaran para mejorar las leyes a favor de las comunidades indígenas y dispuso todo para que tuvieran la trascendencia que actualmente genera para nuestra Iglesia Colombiana.

Entre nuestros pioneros misioneros en Colombia, no podemos dejar de lado a Monseñor Miguel Ángel Builes, quien trabajó en conjunto con la Madre Laura para la organización de congresos; e inspirado por Dios fundó el primer Seminario de Misiones de América, el cual a partir de 1939 se convirtió en el Instituto de Misiones Extranjeras de Yurumal.

Tenemos que destacar el trabajo de personas que con ese dinamismo caracterizado por los misioneros, han permitido el correcto funcionamiento de las OMP en nuestro país, estas personas son los directores nacionales, quienes con su trabajo han logrado contribuir para que el mensaje de esperanza llegue hasta los rincones más alejados a lo largo de la historia; ellos son en orden cronológico:

Pbro. Maturín Jehanno (1924-1926),

Pbro. Luis R. David Almeida (1926-1928),

Mons. Eduardo León (1928-1947),

Mons. Felipe Álvarez (1947-1970),

Fray Severo Velásquez (1970-1984),

Pbro. Manuel José Agudelo (1984-1989),

Pbro. Julio Daniel Botia (1989-1994),

Pbro. Luis Eduardo Castaño (1994-2004),

Pbro. Héctor Luis Valencia López (2004-2010)

Pbro. Mario Álvarez Gómez. (2010-2014)